Un día el rey enfermó y el príncipe decidió ir a buscar una cura. Pasaron los años y, cuando Alejandro volvió de su viaje, todo había cambiado. El rey había muerto y su hermano pequeño le había quitado el trono. Cuando se presentó delante del nuevo rey, este le dijo que no había sitio en aquel lugar para él ya que no iba a cederle el trono y después le echó.
Al salir del palacio Alejandro estaba muy triste y no sabía donde ir ni qué hacer para poder vivir. No tenía dinero ni casa donde pasar la noche, solo tenía su espada para poder defenderse.
Alejandro comenzó a andar y andar hasta que por la noche, a lo lejos, vio una pequeña fogata y pensó que allí podría resguardarse del frío. Al llegar, le recibió una viejecita un tanto malhumorada que le dijo:
- Soy la bruja Casilda y has de tener cuidado conmigo. Si quieres pasar la noche aquí tendrás que matar al oso que vive en la cueva de aquella montaña y traerme su piel.
El príncipe Alejandro ya se había enfrentado a temibles monstruos por lo que pensó que un oso no sería difícil de matar así que se decidió a ir a la cueva y acabó con la vida del oso. Cuando volvió al hogar de la bruja, le ofreció la piel de oso y está le dejó entrar. Pasaron la noche hablando y Alejandro le contó a la bruja lo que le había ocurrido.
Esta, viendo una oportunidad de tener un criado que le hiciese todos sus recados le ofreció un trato:
- Si en dos años no te lavas ni te arreglas y consigues encontrar a tu amor verdadero yo te haré inmensamente rico y además podrás volver a gobernar otro reino. Pero si en algún momento incumples las reglas, iré a por ti y serás mi criado para siempre.
Alejandro pensó en su propuesta y llegó a la conclusión de que dos años no era tanto tiempo, además no tenía nada que perder por intentarlo, así que aceptó el trato.La bruja le puso una condición más:
-Has de llevar la piel del oso como tu capa y no podrás quitártela nunca. En ella hallarás un bolsillo donde sacar todo el oro que necesites, úsalo a tu antojo.
A la mañana siguiente, el príncipe Alejandro partió en busca de su amor verdadero pero pasaron días y días, semanas y meses y la gente comenzó a tenerle miedo y a verle como una bestia peligrosa pues su apariencia cada vez era más fiera y sucia.
Cuando pasó el primer año, Alejandro ya no tenía el aspecto de un apuesto príncipe, su barba se había mezclado con su melena, la mugre corría todo su cuerpo y la piel de oso parecía su propio cuerpo. La gente al ver semejante criatura intentaba darle caza y le prohibía entrar en las ciudades por donde pasaba.
Un día después de mucho tiempo, al llegar a una ciudad se la encontró rodeada por un grupo de bandidos. Al acercarse un poco más, descubrió al jefe de los bandidos hablando con el rey de la ciudad.
- ¡Esto no es suficiente!- dijo el bandido mirando los sacos de oro que traía el rey- Danos más oro o arrasaremos la ciudad.
- Pero no tenemos más oro, eso es todo lo que había en la ciudad- dijo el rey muy asustado.
Al oír aquello el príncipe Alejandro apareció entre las sombras y se ofreció a pagar lo que querían los bandidos pero ellos se fueron por el susto que les había causado el príncipe con aquella apariencia. Cuando se fueron, el rey se encontraba entre asustado y agradecido con el príncipe, pues no sabía que esperar de aquella bestia. Alejandro le tranquilizó y le dijo que no les haría nada, que solo quería ayudar.Entonces el rey se presentó:
- Soy el rey Alberto y he de darte las gracias en nombre de toda la ciudad por la ayuda que nos has prestado. Acompáñame a mi palacio para que podamos festejar juntos y así presentarte a mi querida hija, la princesa Mónica
Mientras llegaban a palacio, Alejandro le contó su historia al rey y este le dijo que podría quedarse todo el tiempo que quisiera allí pues era el héroe de aquella ciudad.
Los días fueron pasando y Mónica se fue acercando cada vez al príncipe Alejandro, el cual, solo al verla se había enamorado perdidamente de ella.
El día que se va a cumplir la fecha anunciada por la bruja y viendo que la princesa Mónica no iba a querer casarse con él ya que era muy feo, decidió marcharse para encontrarse con ella. Antes de marchar el príncipe Alejandro le dio un colgante mágico a la princesa y le dijo:
-Recuerdame siempre al mirar este collar y si en algún momento quieres verme, solo tendrás que frotarlo para que te lleve hacia mi.
La princesa le despidió y al verle marchar, lloró amargamente por su partida, descubriendo así que estaba profundamente enamorada de él.
Cuando el príncipe Alejandro se reencontró con la bruja Casilda, ella muy enfadada le dijo:
-Has cumplido con la primera parte del trato y por tanto quitaré toda la suciedad de tu cuerpo -con un ágil movimiento el príncipe volvió a su aspecto normal pero sonrió pícara al instante- pero no has encontrado a tu amor verdadero pues no la traes contigo así que comienza a caminar pues ahora me servirás como criado.
Cuando el príncipe Alejandro comenzó a andar para cumplir con su condena, a su lado apareció la princesa Mónica frotando el collar.
Ella al ver a tan apuesto príncipe, no reconoció a Alejandro hasta que oyó su voz y entonces, se lanzó a sus brazos y le besó. La bruja al ver que todo el pacto se había cumplido desapareció para nunca más volver y como bien había prometido, el príncipe Alejandro fue inmensamente rico y, al casarse con la princesa Mónica, volvió a gobernar en otra ciudad siendo muy feliz al lado de su esposa y de su nueva familia.
Y colorín, colorado este cuento, se ha acabado.
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Esta es mi adaptación del cuento de los hermanos Grimm "El hombre de la piel de oso". En un futuro, como profesora tendré que adaptar muchos cuentos folclóricos para la etapa de Educación Infantil, como hemos visto en los apuntes de este bloque.
Los principales cambios en mi cuento han sido los personajes, tanto ponerles nombres como algún que otro cambio importante ya que tanto el protagonista como los demás personajes eran de alta cuna y el Diablo ha sido cambiado por una bruja.
Además he suprimido momentos morbosos de la historia, tales como suicidios y muertes, quitando también el final de las palabras del Diablo al llevarse el alma de las dos hermanas de la amada del protagonista.
Este cuento puede narrarse a niños de entre 4 y 6 años tanto por el vocabulario como por el tema, centrado en la narración de una historia de príncipes y princesas, algo muy atrayente para los niños de esta edad como bien hemos visto en los apuntes de este bloque.
Espero que os haya gustado:
Mireia